El alcalde de Donostia, Jon Insausti, anunció la pasada semana el inicio de los trámites para desarrollar Auditz-Akular, el futuro Altza Berri, que espera se convierta en una de las mayores promociones de vivienda de Euskadi. La iniciativa ha reactivado el rechazo de Altza XXI, colectivo nacido hace 25 años precisamente para oponerse a este proyecto. Isa Pac, una de las representantes de la agrupación, explica a DonostiTik.com por qué consideran que este desarrollo responde a un modelo urbanístico «desfasado».
Ustedes se agruparon en su momento contra el proyecto urbanístico de Auditz-Akular. ¿Qué sienten ahora que vuelve a la palestra?
Altza XXI Herri Ekimena nació en el año 2000 para oponerse a este megaproyecto. Entonces ya nos parecía un modelo urbanístico equivocado y económicamente inviable y, además, conviene recordar que en una mesa de partidos celebrada en mayo de 2019 todas las formaciones dijeron que no contemplaban desarrollarlo.
Ahora, a las puertas de las elecciones municipales, parece que lo que vende es la vivienda, sea donde sea y por encima de todo. La vuelta de Auditz-Akular nos parece una irresponsabilidad, una imprudencia absoluta y una huida hacia adelante, porque esta clase de megaproyectos está desfasada.
Se trata de un desarrollo previsto en un plan de 1950 con 40.000 personas en apenas dos kilómetros cuadrados. Hoy conocemos las consecuencias de aquel desarrollismo y urbanismo salvaje. En Altza, como en otros muchos lugares, aquellos errores dejaron una comunidad colmatada e infradotada.
No va a ser la operación más importante de Euskadi, como dice el alcalde, sino la más chapucera, invasiva, desequilibrada e insostenible.
¿Qué es lo que critican concretamente de los mensajes dados por Jon Insausti?
Creemos que los mensajes del alcalde están enfocados a ganar votos, porque no olvidemos que ya están en campaña. PNV y PSE parecen estar peleándose por quién se lleva el gato al agua, y nosotros criticamos precisamente esa falta de seriedad y de visión de futuro.
Además se omite un aspecto muy importante: el propio Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco ha aconsejado vivamente no construir en los terrenos naturales de Auditz-Akular por sus importantes valores ambientales.
También nos habla de la revisión del Plan General, que es el proceso que, junto con la ciudadanía, debería decidir cuánto y por dónde debe crecer la ciudad, mientras pretende sacar adelante este megaproyecto mediante una modificación puntual. Nos parece absolutamente inconcebible.
¿Creen que se puede hacer frente a la emergencia habitacional de otra forma?
Sin ninguna duda. Es inadmisible pretender resolver los problemas de vivienda urbanizando y colonizando el monte como se hacía hace 75 años. Nadie aceptaría construir en Ametzagaina ni en Ulia. ¿Por qué entonces en Auditz-Akular, que tiene las mismas características de naturaleza bien conservada?
Se pueden y deben articular medidas variadas y repartidas por toda la ciudad, dotándolas de la necesaria inversión en los presupuestos municipales. En Donostia hay más de 15.000 viviendas entre segundas residencias y viviendas vacías. Ese es un activo al que hay que dar respuesta. Y también están los cerca de 1.400 pisos turísticos.
¿Qué piden para Altza a día de hoy?
Pedimos regeneración, pero sin limitarnos a la rehabilitación de fachadas sufragada en gran parte por los propios vecinos. Cuando hablamos de regeneración nos referimos a mejorar las condiciones de vida, el entorno, los espacios de ocio, educativos, sanitarios y culturales, a resolver graves problemas de accesibilidad y movilidad y a preservar espacios naturales como Auditz-Akular.
En los últimos treinta años en Altza no se ha parado de construir. Se han eliminado actividades industriales y económicas para sustituirlas por viviendas, y todavía hoy se sigue construyendo en distintos puntos del barrio.
¿Qué otros problemas urbanísticos han visto en el barrio a lo largo de estos años?
La falta de espacios libres es una realidad y los equipamientos existentes son escasos e insuficientes. Según un estudio encargado por Altza XXI, el barrio apenas dispone de 1,78 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda entre 10 y 15 metros cuadrados.
La piscina exterior, conocida popularmente como «la charca», está completamente saturada porque solo dispone de un vaso para niños, jóvenes y mayores. Y llevamos un año sin ascensor en Herrera para acceder a Renfe. En un barrio con tantas pendientes hacen falta ascensores para mejorar la movilidad, pero nunca hay dinero para ello.
¿Han trasladado estas preocupaciones al Ayuntamiento?
En todo momento. Hemos participado en numerosos procesos de participación ciudadana y las asociaciones de vecinos de Altza siempre hemos estado muy implicadas en el presente y el futuro del barrio.
También participamos en el Distrito Este, que lleva años reclamando una verdadera participación ciudadana, aunque hoy está al borde de la inanición por la falta de interés del gobierno municipal.
Vamos a seguir participando y reclamando los derechos que nos corresponden. La historia no puede volver a repetirse.


Lo suyo también es campaña electoral, oponiéndose a todo lo que digan PNV y PSE, como han hecho siempre.
Si se necesita vivienda que empiecen por Herrera y se lleven a todos los maleantes a los bajos del ayuntamiento de Donosti (por ejemplo)… Me daría para escribir muchos más problemas de la «Zona Este» de esta ciudad, pero mejor parar aquí.
La propuesta de EH bildu es la más sensata crecer hacia dentro habilitando zonas que están en desuso nadie imagina ya un Donosti sin parque Ametzagaña construir en Cristina – Enea ? No verdad siempre masificando al desfavorecido en aiete Villas y adosados en Altza torres de 15 plantas.
Menos mal que estás municipales las tienen difíciles.
Curioso que los de bildu pidan crecer hacia dentro cuando sus votantes lo rechazan
El resumen es que ellos quieren un barrio con más servicios, ascensores y escaleras mecánicas en la calle para salvar las alturas y que el problema de la vivienda se soluciona alojando a la peña en las 15000 viviendas que no se están usando como primera vivienda.
La idea no es mala. Pero tiene el problema de: ¿Cómo se llega a esas 15000 viviendas?
– Obligamos a los propietarios a alquilar?
– Expropiamos?
Yo les voto si consiguen cambiar las leyes y permite al gobierno expropiar u obligar al dueño de una segunda residencia a alquilarla a precio asequible a quien la necesite.
La típica y tópica perorata de que si hay que habilitar nueva vivienda que se haga donde a mi no me afecte. Pretender que se pueda siquiera atisbar una mínima mejoría en la problemática habitacional interviniendo de alguna forma sobre las supuestas segundas residencias vacias o sobre las viviendas turísticas es de ilusos. Además el espectro sociocomunista proclama que hay que acoger a todo aquel extranjero que aterrice en el territorio dotandole del oportuno alojamiento pero sin construir ni una sola vivienda más no vaya a ser que las compren unos perfidos capitalistas.Pues si alguien entiende como se puede resolver este sudoku que me lo explique.