El buque de rescate Aita Mari ha concluido su misión número 18 en el Mediterráneo central tras 58 días de navegación en los que ha rescatado a 32 personas y asistido a otras 74. A su regreso a puerto en Siracusa, la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) ha denunciado la “complicidad europea” en devoluciones ilegales y la obstrucción sistemática a las labores de salvamento.
Según la organización, durante la misión han sido testigos de cómo patrulleras libias interceptan embarcaciones en aguas internacionales para devolverlas a Libia, con apoyo de vigilancia aérea de la agencia europea Frontex. Estas prácticas, advierten, vulneran el derecho marítimo internacional y el principio de no devolución.
SMH sostiene que las actuales políticas europeas no buscan garantizar la seguridad en el mar, sino dificultar la labor de los barcos humanitarios. En este sentido, denuncian bloqueos administrativos y normativas como la ley italiana conocida como “Piantedosi”, que -aseguran- contribuyen a dejar el Mediterráneo “desguarnecido” en momentos críticos.
Durante la misión, el Aita Mari ha navegado 3.478 millas, de las cuales 1.845 han sido en zona de búsqueda y rescate. La ONG alerta además de un cambio en las rutas migratorias, con trayectos cada vez más largos y peligrosos hacia el este, lo que incrementa el riesgo de naufragios.
El buque se dirige ahora a Euskadi, donde permanecerá en distintos puertos como Bilbao, Pasaia o Bermeo para realizar tareas de mantenimiento y actividades de sensibilización.
Desde la organización insisten en que la situación en el Mediterráneo no responde a una falta de medios, sino a una falta de voluntad política, y reclaman un cambio en las políticas migratorias europeas.



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