El activista medioambiental y periodista donostiarra Sabino Ormazabal ha fallecido. El colectivo ecologista Eguzki ha despedido a quien considera «uno de los imprescindibles del Movimiento Antinuclear y Ecologista de Euskal Herria», aunque señala que, conociéndole, él mismo habría replicado que «todos somos necesarios y nadie es imprescindible».
Ormazabal estuvo vinculado al ecologismo vasco desde sus primeros años. Formó parte de los Comités Antinucleares y participó también en el Grupo Ecologista de Egia, en el que estaba Gladys del Estal, y posteriormente en el colectivo Txustarra y la Asamblea Ecologista de Donostia. También desarrolló una intensa actividad antimilitarista y, en el contexto del referéndum sobre la OTAN, participó en la campaña del Manifiesto por la Paz y la Soberanía.
En 1987 fue uno de los principales impulsores de la creación de Eguzki, organización en la que confluyeron los Comités Antinucleares y Ecologistas y otros colectivos. Ese mismo año Eguzki publicó Lemoiz apurtu, una obra colectiva sobre la lucha antinuclear en Euskal Herria. El colectivo destaca ahora el papel de Ormazabal en aquel trabajo y su capacidad para documentar y conservar la memoria de las movilizaciones ecologistas y antinucleares.
Periodista en Egin y Gara
Ormazabal desarrolló también una trayectoria como periodista. Estuvo relacionado con la revista alternativa Eta kitto y dirigió durante años Ingurugiroa, suplemento semanal de Egin dedicado a las problemáticas y luchas ambientales de Euskal Herria. Posteriormente desempeñó otras tareas en Egin y también en Gara.
Su compromiso se extendió con los años a otros movimientos sociales. Formaba parte del patronato de la Fundación Joxemi Zumalabe cuando fue detenido en 2000 dentro del sumario 18/98. Pasó ocho meses en prisión. En sus últimos años trabajó especialmente en Argituz, asociación pro derechos humanos, en cuestiones relacionadas con la memoria, el reconocimiento de las víctimas y la no violencia activa.
Ormazabal mantuvo además durante décadas el recuerdo de Gladys del Estal. En 2004 fue guionista del cómic Ez naiz pegata hutsa! Gladys eguzkiarekin maitemindu zenekoa, ilustrado por Mattin, y posteriormente participó como guionista en la película Ez, eskerrik asko! Gladysen leihoa, dirigida por Bertha Gaztelumendi en 2018.
«Mente abierta»
Eguzki dedica buena parte de su despedida a recordar también su carácter. Lo describe como una persona «de convicciones muy profundas» y de mente abierta, capaz de ponerse en el lugar de los demás para comprender sus razones. «Si hay que hacer algo, lo importante es que se haga, no quién lo haga», era una de las ideas que, según sus compañeros, defendía.
«Conocía a todo el mundo y en todas partes. Y lo suyo era construir puentes», recuerda el colectivo, que destaca también otra de sus máximas: «El que propone tiene que estar dispuesto a hacer».
«Sabino ha sido, sin duda, uno de los imprescindibles. ¡Cómo lo vamos a echar de menos! ¡Cómo lo estamos echando ya de menos!», concluye Eguzki.



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