Un operativo conjunto entre la Guardia Civil y la Gendarmería francesa ha permitido interceptar a un pescador furtivo tras capturar ilegalmente un atún rojo de 183 kilos en aguas del Cantábrico.
El dispositivo, desarrollado el pasado sábado en el marco de la cooperación transfronteriza, detectó a una embarcación cuyo patrón —residente en Navarra— acumulaba ya 25 antecedentes por furtivismo, tanto en pesca como en caza. Ahora está siendo investigado por un presunto delito contra la fauna.
Un ejemplar de gran tamaño
El atún, de gran tamaño, fue decomisado tras comprobarse que su captura incumplía la normativa vigente. Este tipo de pesca está estrictamente regulada debido al alto valor de la especie y a la necesidad de proteger sus poblaciones.
Tras la intervención, las distintas partes del ejemplar fueron distribuidas con fines científicos y sociales. Las vísceras, la cabeza y la cola fueron trasladadas al centro de investigación AZTI, en Pasaia, mientras que las partes aptas para el consumo se entregaron a la guardería Madre Pilar Izquierdo, también en la localidad.
Operativo conjunto en el Cantábrico
En el dispositivo participaron medios marítimos de ambos países, incluyendo unidades de la Gendarmería Marítima de Lorient y del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil en Gipuzkoa.
Durante la operación se realizaron un total de 45 inspecciones: siete a embarcaciones de pesca profesional y 38 a recreativas.
Además del decomiso del atún, los agentes detectaron cinco infracciones administrativas graves: tres relacionadas con la seguridad marítima y dos por incumplimientos de la normativa pesquera.



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