Más de 170 personas investigadoras, profesionales de la gestión marina y especialistas de distintos países participan desde este lunes en Donostia en la XIX edición del Simposio Internacional ISOBAY, uno de los principales foros científicos dedicados al estudio del golfo de Bizkaia.
Organizado por AZTI y celebrado con carácter bienal, el encuentro convertirá durante tres días a la capital guipuzcoana en punto de encuentro de la comunidad científica especializada en este espacio marino estratégico para el norte de la península ibérica y Europa.
A lo largo de las jornadas se presentarán más de 150 investigaciones centradas en algunos de los principales desafíos que afrontan los ecosistemas marinos, entre ellos el impacto del cambio climático, la conservación de la biodiversidad, la gestión sostenible de la pesca y la acuicultura o el desarrollo de nuevas tecnologías vinculadas a la economía azul.
“El golfo de Bizkaia es un laboratorio natural excepcional donde confluyen algunos de los grandes desafíos ambientales y socioeconómicos de nuestro tiempo”, destaca Ángel Borja, experto en gestión ambiental de mares y costas de AZTI y uno de los organizadores del evento.
Según explica, reunir a especialistas de distintas disciplinas permite “obtener una visión integrada de estos procesos y generar conocimiento útil para afrontar los retos presentes y futuros”.
Las sesiones científicas se estructurarán en torno a siete grandes áreas temáticas, desde la geología y la oceanografía hasta la biodiversidad, la pesca, la acuicultura, los impactos humanos o las tecnologías azules.
Entre las ponentes invitadas figuran la profesora Abigail McQuatters-Gollop, de la Universidad de Plymouth, que analizará el uso de indicadores de abundancia y diversidad del plancton para evaluar el estado de los hábitats pelágicos del Atlántico Nordeste, y la investigadora Raquel Somavilla, del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), que abordará la estratificación oceánica y la dinámica de las masas de agua desde la superficie hasta las grandes profundidades.
Además de su vertiente científica, la organización estima que la celebración del congreso generará un impacto económico cercano a los 175.000 euros en la ciudad a través de la actividad vinculada a alojamientos, restauración, transporte y otros servicios.





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