La autovía A-15 ha quedado completamente reabierta este domingo en Gipuzkoa tras finalizar las obras de renovación y adecuación de seguridad de sus túneles, una actuación que se ha prolongado durante ocho años y ha supuesto una inversión de 95 millones de euros.
La actuación ha afectado a los túneles de Belabieta, Gorosmendi, Oindolar y San Lorentzo, considerados puntos estratégicos de una de las principales vías de conexión entre Gipuzkoa y Navarra. El último tramo pendiente correspondía al túnel de Belabieta en sentido Donostia, cuyos trabajos comenzaron el pasado verano.
La diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, visitó esta semana la infraestructura junto al diputado de Infraestructuras Viarias y Estrategia Territorial, Félix Urkola, y destacó que la intervención supone “un hito significativo” para el territorio por el esfuerzo realizado para incorporar sistemas avanzados de seguridad, refuerzos estructurales y mejoras en sostenibilidad.
Entre las novedades incorporadas figura un sistema de cerca de 150 cámaras con visión e inteligencia artificial capaces de detectar incidencias en tiempo real y activar automáticamente protocolos de respuesta. Todo el sistema se controla desde el centro de gestión renovado de Miramón, en Donostia.
La infraestructura incorpora además sensores bajo el asfalto para detectar vehículos en sentido contrario y medir el tráfico, sistemas avanzados de ventilación y control de humos, iluminación adaptativa, grupos electrógenos y mecanismos de recogida y tratamiento de vertidos en caso de derrames.
Las obras comenzaron en 2018 con la rehabilitación del túnel de San Lorentzo. Posteriormente se actuó en Belabieta, Gorosmendi y Oindolar en distintas fases y sentidos de circulación, manteniendo en todo momento operativo el tráfico en esta vía.
La Diputación ha agradecido la paciencia de las personas usuarias y de los municipios afectados por unas obras que han condicionado la circulación durante años en uno de los principales ejes viarios del territorio.




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