La Diputación de Gipuzkoa invertirá cerca de cuatro millones de euros para estabilizar uno de los tramos más complejos de la carretera GI-2631, en Aia, mediante una solución estructural inédita en la red viaria del territorio. El proyecto permitirá que la montaña continúe desplazándose de forma natural sin afectar a la calzada.
La portavoz foral, Irune Berasaluze, ha anunciado la licitación de unas obras presupuestadas en 3.987.197 euros que actuarán sobre un tramo de unos 170 metros situado en el punto kilométrico 19,250, donde los continuos movimientos del terreno provocan grietas y deformaciones en la carretera.
Frente a las soluciones habituales de contención, que la Diputación considera ineficaces en este caso, el proyecto plantea independizar la carretera del terreno inestable. Para ello se ejecutarán quince pilas-pantalla ancladas entre 15 y 20 metros de profundidad, sobre las que descansará un tablero de hormigón armado que sostendrá la plataforma de la vía.
«La estructura funcionará, en la práctica, como un pequeño puente apoyado sobre pilares», ha explicado Berasaluze. De esta forma, el terreno podrá seguir moviéndose bajo la carretera sin comprometer su estabilidad ni la seguridad del tráfico. Según ha destacado la portavoz, se trata de una solución que nunca antes se había aplicado en la red de carreteras de Gipuzkoa.
Además de esta actuación, la Diputación ha anunciado una segunda inversión de 853.516 euros para mejorar la estabilidad de la GI-2637 a su paso por Segura. En este caso se construirá una estructura de micropilotes a lo largo de 120 metros para evitar que los deslizamientos del terreno sigan provocando grietas y hundimientos en la calzada. Las obras, que incluirán el reasfaltado del tramo y la reposición de la barrera de seguridad, tendrán un plazo de ejecución de cuatro meses.




Deja un comentario