San Sebastián, 18 may (EFE).- Los agentes de la policía científica de la Ertzaintza han destacado este lunes la peligrosidad de la navaja de mariposa, de ‘tipo abanico’, supuestamente empleada en el crimen de Lukas Aguirre, un arma de diez centímetros de filo «perfectamente afiliado» y con una empuñadura «rugosa» para evitar que resbalase.
La declaración de los agentes de la policía científica de la Ertzaintza que participaron en la inspección ocular del lugar del crimen ha centrado la séptima sesión del juicio con jurado por la muerte de Lukas Aguirre, ocurrida la madrugada del día de Navidad de 2022 en el centro de San Sebastián.
Los hechos sucedieron a la salida de una discoteca, en cuyo exterior se produjo un altercado sobre las 6.15 horas durante el que el joven, de 24 años, recibió dos heridas de arma blanca, una en el tórax y otra en el cuello, y murió desangrado en el lugar.
Dos cuchilladas
La Fiscalía pide 22 años de cárcel para el presunto autor material de las dos cuchilladas, una en el tórax y otra en el cuello, la misma pena que solicita para el varón que supuestamente le entregó la navaja con la que habría tenido lugar el crimen, mientras que reclama tres años de prisión para una mujer que presuntamente les encubrió.
El testimonio prestado este lunes por los agentes de la policía científica ha servido a los miembros del jurado para ubicar ‘in situ’ las diferentes evidencias encontradas en la plaza Okendo de San Sebastián, donde tuvo lugar el crimen, gracias a una fotografía panorámica de 360 grados.
Estos profesionales han descrito minuciosamente los restos de sangre localizados en cantidad «ingente» en este lugar, en forma de salpicaduras, goteos, regueros e improntas de contacto y huellas de calzado, así como una zapatilla de deporte con manchas sangre y un mechero atribuidos al principal acusado, y un teléfono móvil, un manojo de llaves y una cartera supuestamente propiedad del otro varón.
En este contexto, según los trayectos de las manchas de sangre, han descrito un recorrido desde el punto del inicio de la hemorragia (próximo a la escalera lateral del hotel que hay en la plaza) que se dirige luego a un banco junto a la estatua central, pasa cerca de la zapatilla que se encontró más tarde, y finaliza unos metros después, también cerca de la pared del hotel.
Varios de estos agentes se han referido asimismo a la navaja localizada posteriormente en un contenedor de obra cercano, que han descrito como un arma «considerablemente grande, afilada y peligrosa», en la que se encontró sangre de la víctima a lo largo de toda la hoja, aunque su mango rugoso no resultó propicio para encontrar huellas dactilares.
Herida brutal
Asimismo, han constatado la «brutalidad» de la herida que sufrió Aguirre en el cuello, que llegó a alcanzar el hueso de la víctima, según han relatado.
Por su parte, los agentes que inspeccionaron la ropa que vestía Aguirre han señalado que «estaba empapada en sangre» y, a preguntas de uno de los jurados, han mantenido que, en función de la trayectoria de las puñaladas en la cazadora de la víctima, da la «sensación» de que el ataque fue frontal pero sin poder asegurarlo «al 100 %».
Los policías también han aclarado que al inspeccionar varias prendas que supuestamente vestía aquella noche la mujer acusada localizaron salpicaduras de sangre tras ser sometidas a una sustancia reactiva, al igual que también las encontraron en los pantalones del segundo procesado.
Está previsto que el juicio se reanude el martes con la declaración de varios peritos, así como de unos técnicos del sistema de geolocalización ‘Cometa’ que portaba el principal acusado cuando sucedieron los hechos.




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