Las matronas de Osakidetza han convocado nueve jornadas de huelga entre el 17 de junio y el 2 de julio para denunciar la falta de profesionales en la sanidad pública vasca y reclamar medidas que garanticen una atención adecuada a las mujeres. La convocatoria, impulsada por matronas de Barrualde y del Hospital de Cruces y respaldada por SATSE, llega dos años después de las movilizaciones desarrolladas en 2024 y de la creación de una mesa de trabajo específica en Osakidetza.
Los paros están previstos para los días 17, 18, 23, 24, 25, 29 y 30 de junio, así como el 1 y 2 de julio. Según denuncian las profesionales, los avances organizativos logrados en los últimos años no han ido acompañados de una solución a la falta de contratación y planificación de personal.
SATSE asegura que actualmente existe una ratio de una matrona por cada 2.600 mujeres, una situación que, a su juicio, impide garantizar una atención de calidad.
El sindicato denuncia además que Osakidetza carece de una planificación adecuada para afrontar las jubilaciones previstas y reclama un cálculo real de las necesidades asistenciales tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario.
La organización sindical advierte de que la falta de profesionales se hace especialmente visible durante los periodos vacacionales, cuando muchas sustituciones no se cubren, aunque sostiene que el problema se mantiene durante todo el año y afecta también a bajas, permisos y reducciones de jornada.
Aunque la convocatoria parte de profesionales de Barrualde y Cruces, SATSE considera que la escasez de matronas afecta al conjunto de Euskadi y no descarta que otras organizaciones sanitarias se sumen a la huelga.
Las matronas recuerdan que su labor abarca mucho más que la atención al parto. En los hospitales intervienen en urgencias obstétricas, partos, puerperio y vigilancia materno-fetal, mientras que en Atención Primaria desarrollan funciones relacionadas con la salud sexual y reproductiva, el embarazo, la lactancia, la menopausia, los cribados de cáncer, la recuperación del suelo pélvico o la detección de situaciones de violencia machista.
Entre sus reivindicaciones figuran una contratación estable y planificada, la consideración de la categoría como puesto de difícil cobertura y la adopción de medidas estructurales que permitan garantizar una atención segura, accesible y de calidad para las mujeres.





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