San Sebastián, 14 abr (EFE).- La localidad guipuzcoana de Eibar, primer municipio en proclamar la II República en la madrugada del 14 de abril de 1931, se ha erigido este martes oficialmente como Lugar de Memoria Democrática en un acto en el que se han sucedido las llamadas a favor de la libertad y en contra de las guerras.
En la Plaza Unzaga, donde se encuentra el Ayuntamiento y que hace 95 años cambio el nombre de Alfonso XIII por el de Plaza de la República, representantes institucionales, entre ellos Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2039, han participado en el acto en el que se ha descubierto la placa que acredita que el Gobierno ha declarado a Eibar como Lugar de Memoria Democrática.
«La memoria no tiene que ver con el pasado, tiene que ver con el presente y hoy todavía reverberan las palabras que desde aquí se emitieron para el mundo entero, un mensaje de justicia, de igualdad y de libertad. Y es un mensaje particularmente importante hoy, porque en el mundo vuelven a campar las fuerzas oscuras del autoritarismo, de la violencia, de la guerra, de las masacres indiscriminadas de civiles», ha destacado Bustinduy.
El ministro ha iniciado su intervención recordando a Gregorio Bustinduy, primo de su bisabuelo y uno de los concejales eibarreses que firmaron el acta con la que aquel 14 de abril se proclamó en su pueblo la II República.
Bombardeos de los sublevados
Tras los discursos del alcalde, Jon Iraoloa, y del secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, el ministro ha abogado por «alzar la voz de nuevo contra los imperios y contra sus guerras».
«Nos encontramos en un momento, como en otras fases de la historia, en el que las sociedades tienen que elegir si resignarse y aceptar, como si fuera inevitable, la victoria de la ultraderecha, o elegir la rebeldía de las sociedades que dicen basta, que tejen alianzas entre diferentes para transformar la realidad», ha destacado Bustinduy.
Ante el consistorio eibarrés, el secretario de Estado de Memoria Democrática ha reconocido el simbolismo de este municipio, que durante la Guerra Civil se convirtió en objetivo estratégico de quienes se habían levantado contra la República en 1936, por lo que sufrió bombardeos sistemáticos e indiscriminados que causaron numerosas víctimas civiles y una gran devastación urbana.
«Fiel al orden republicano hasta las últimas consecuencias, las tropas de los sublevados se cebaron con Eibar y sus gentes. Esta declaración ha de servir para que el pueblo de Eibar y su gente joven se sientan orgullosos de ser símbolo de la lucha por las libertades, la democracia y el constitucionalismo frente a la barbarie de la guerra y la dictadura», ha destacado Fernando Martínez.
Los eibarreses y la memoria
El alcalde, Jon Iraola, ha dado las gracias, por su parte, a los vecinos que han ayudado en todas estas décadas a preservar la memoria de lo ocurrido, como esa señora, ha dicho, que guardó en el fondo de un armario la bandera republicana.
Ha subrayado que la declaración de su ciudad como Lugar de Memoria Democrática, publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 6 de abril, honra a una ciudad que fue «protagonista en un momento clave» de la historia, pero que también «sufrió duramente las consecuencias de la Guerra Civil», en especial el 24 de abril de 1937, cuando la aviación de la Alemania nazi destrozó la ciudad con 7.000 kilos de bombas para facilitar su toma a las tropas franquistas.
«Este nombramiento supone una responsabilidad colectiva para preservar y transmitir la memoria democrática a las nuevas generaciones, lo que refuerza el compromiso de nuestro pueblo con los valores de libertad, convivencia y democracia», ha recalcado el alcalde, quien ha abierto el acto, en el que la música también ha estado presente, notas tocadas al violín de canciones de Federico García Lorca y el ‘Txoria txori’ de Mikel Laboa.
La rebeldía de Eibar, ha remarcado el ministro, fue «la de los que quieren ganar, gobernar y mejorar la vida de la gente». «Este es el legado que nos deja el 14 de abril y esta es nuestra obligación. Intentaron borrar este legado con 7.000 kilos de bombas, pero aquí estamos. Aquí seguimos», ha recalcado.




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