San Sebastián, 15 may (EFE).- La novia de Lukas Aguirre y otras tres chicas de su grupo de amigos han situado este viernes a la víctima fuera de la pelea que tuvo lugar la madrugada del día de Navidad de 2022 en el exterior de una céntrica discoteca de San Sebastián previa a la muerte del joven, que por entonces tenía 24 años.
Al igual que ya hicieron el jueves varios chicos de su grupo de amigos, las cuatro jóvenes que han declarado hoy en el juicio que se sigue en la Audiencia de Gipuzkoa han subrayado que el fallecido no tuvo participación alguna en esta pelea que, según han relatado, se produjo aquella madrugada en la plaza Okendo, después de un incidente previo con los acusados en el interior de la sala de fiestas.
La Fiscalía pide 22 años de cárcel para el acusado de apuñalar a Lukas Agirre, la misma pena que solicita para el otro joven inculpado al que considera cooperador necesario por prestarle una navaja, mientras que para la única mujer procesada reclama tres años como encubridora de los anteriores.
Un bolsillo de la cazadora
Según la versión de las chicas que han declarado este viernes, el altercado se inició pasadas las 6.00 horas en la citada plaza, con un primer momento de tensión cerca de la fachada de la discoteca, donde habría tenido lugar una discusión durante la que el supuesto cooperador del crimen introdujo varias veces la mano en un bolsillo interior de su cazadora.
Un gesto que incomodó a algunos de los amigos de Lukas que así se lo hicieron ver antes de que también se aproximara el principal encausado para reprocharles que supuestamente se estuvieran riendo de ellos.
Transcurrido unos instantes, la disputa se desplazó al otro lateral de la plaza donde, como han relatado las testigos, tuvo lugar una pelea entre algunos chicos del grupo de Lukas y el supuesto cooperador necesario.
En paralelo, otro de los amigos se enfrentó y derribó de un puñetazo al principal inculpado quien, según algunos de los testigos que comparecieron ayer, empuñaba una navaja.
Ninguna de las jóvenes que han testificado hoy vio el instante en el que Lukas fue apuñalado, aunque sí han desvelado que en un momento dado Aguirre se había aproximado al lugar donde se estaba produciendo la pelea, pero sin participar en ella en ningún momento.
La novia del fallecido ha recordado que para entonces ella ya había intentado marcharse de allí junto a la víctima, pero aunque lo agarró del brazo para irse, él se dirigió hacia la zona de la pelea, tras lo que ella escuchó cómo el joven que se enfrentaba al principal acusado gritaba: «¡tiene una ‘chaja'».
Lo siguiente que recuerda, ha dicho, es a su novio «en el suelo, sangrando» y haber mirado hacia arriba pensando que se trataba de una pesadilla, mientras una de sus amigas se lanzaba sobre Lukas para taparle la herida que tenía en el cuello con una chaqueta que le entregó otra de las chicas
La joven que taponó la herida ha asegurado, muy emocionada, que Lukas perdía «mucha, mucha sangre» y que estuvo junto a él durante un tiempo que se le hizo «eterno», hasta que una ertzaina le tomó el relevo y ella se quedó junto a otra de las amigas dando la mano a Aguirre.
En otro momento de la vista ha declarado la madre del principal acusado, quien ha lamentado lo sucedido y ha dicho sentir mucho el sufrimiento de la madre de la víctima, si bien ha afirmado que la navaja del crimen es propiedad del otro encausado.
Ha recordado también que, cuando su hijo regresó a casa tras el incidente, llegó desnudo de cintura para arriba y con el cuerpo lleno de golpes, y que le confesó que él «no había hecho nada» y que únicamente se había tratado de una pelea en la que le habían golpeado «un montón de personas» y él solo quería irse.
Esta mujer ha comentado también que el jefe de la Ertzaintza que le recibió aquel día en los garajes de la comisaría le pidió que, tras el registro que se iba a producir en su domicilio, le llevara a él la droga que su hijo guardaba en casa, aunque ella optó por entregársela a uno de los agentes que realizaron la inspección en el domicilio, tras lo que asuntos internos de la Policía Vasca se puso en contacto con ella.
Pulsera telemática
La testigo ha reconocido igualmente que aquel día su hijo llevaba una pulsera telemática como consecuencia de un problema de violencia de género.
Por su parte, el padre del presunto cooperador necesario ha asegurado que su hijo consumía droga y ha detallado los problemas físicos y psiquiátricos que padece en los momentos de abstinencia.
Este hombre ha comentado también que se enteró de que su hijo había sido detenido porque se lo comunicó un amigo del joven telefónicamente.
Está previsto que el juicio se reanude el próximo lunes con la comparecencia de miembros de la policía científica de la Ertzaintza y agentes que participaron en la inspección ocular. Más sobre el caso, aquí.





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