San Sebastián, 12 may (EFE).- Los ertzainas que participaron en la investigación de la muerte de Lukas Aguirre, apuñalado la madrugada del día de Navidad de 2022 en San Sebastián, han insistido este martes en que el presunto autor material del crimen lo confesó voluntariamente, primero ante uno de sus mandos y después en presencia de una abogada de oficio.
Este asunto constituye una de las claves centrales del juicio con jurado que se sigue por esos hechos en la Audiencia de Gipuzkoa, ya que la defensa del principal procesado (quien niega ser el autor del crimen), mantiene que su cliente habría sido coaccionado por el citado mando para autoinculparse.
La Fiscalía pide 22 años de cárcel para este procesado y para otro joven al que considera cooperador necesario por presuntamente haberle facilitado la navaja con la que fue herido Aguirre. Asimismo, demanda tres años para una mujer que acompañaba a ambos y a la que acusa de encubrirlos.
Dos heridas de arma blanca
Los hechos enjuiciados se produjeron a la salida de una céntrica discoteca de San Sebastián, en cuyo exterior tuvo lugar un altercado sobre las 6.15 horas en el transcurso del cual Lukas Aguirre, que tenía 24 años, recibió dos heridas de arma blanca, una en el tórax y otra en el cuello, tras lo que murió desangrado en el mismo lugar.
En la tercera jornada del juicio, celebrada este martes, han comparecido siete ertzainas, cuyos testimonios han servido al jurado para conocer, entre otros aspectos, las pesquisas realizadas por los investigadores en las horas siguientes al crimen.
Un período durante el que, según han explicado, los testigos presenciales identificaron ya por su propio nombre al principal acusado, además de ofrecer la descripción de sus dos acompañantes, una mujer vestida de rojo y un hombre con una cazadora negra con la imagen de una calavera.
Los agentes han recordado que con estos datos, la pareja pudo ser identificada y detenida poco después en una calle no muy distante del lugar de los hechos, mientras que paralelamente la Ertzaintza contactó telefónicamente con la madre del principal imputado para que acudiera con él a comisaría, como finalmente ocurrió.
Dos de los ertzainas han aclarado también que, en un momento dado, ya en los calabozos, este último joven admitió espontáneamente ante el jefe de operaciones ser el autor material del crimen, a pesar de que en un primer momento no había querido prestar testimonio voluntariamente.
Ante esta nueva tesitura, los investigadores han desvelado que se solicitó la presencia de la abogada de oficio del inculpado para tomarle una nueva declaración durante la que, según han comentado, éste admitió ser responsable del crimen, para el que había utilizado una navaja de la que se había desecho en un contenedor de obra.
El citado mando policial también habría sido requerido, según ha referido otra agente, por el segundo procesado, quien le habría comunicado que la navaja era suya, si bien precisó que se la había entregado al supuesto autor material del crimen y que después se habían deshecho de ella en un contenedor de obra.
Los agentes han dicho asimismo que el principal acusado portaba aquella noche una pulsera de geolocalización del sistema ‘Cometa’, como el que se usa en los casos de violencia de género, que posteriormente permitió ubicarlo en el lugar de los hechos.
Dos zapatillas
Este sistema también posibilitó conocer el recurrido de huida que hizo hasta su domicilio, además de situarlo en las proximidades del contenedor en el que luego se encontró la presunta arma homicida, así como cerca de otro contenedor donde también se encontraron las dos zapatillas de marcas distintas que supuestamente usó en su fuga, una de las cuales se la habría prestado el segundo inculpado tras perder la suya en el lugar del crimen.
Otro policía ha presentado ante el jurado una serie de fotogramas de baja calidad, extraídos de las cámaras de seguridad de la zona, con los que ha descrito varios momentos del enfrentamiento ocurrido entre el grupo de amigos de la víctima y el de los tres acusados momentos antes del instante del crimen, del que sin embargo no existen imágenes.
Este agente también ha referido que durante la inspección ocular se localizaron en el lugar del crimen una zapatilla que presuntamente era propiedad del principal acusado, así como el teléfono móvil y la cartera del segundo inculpado. Asimismo, ha explicado que los tres presuntos implicados fueron grabados huyendo del lugar por otras cámaras de seguridad.
Otros dos policías que fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos han constatado que las heridas de la víctima eran de tal magnitud que resultaban «incompatible con la vida». Está previsto que el miércoles se reanude el juicio con las declaraciones de más ertzainas. Más información, aquí



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