La oposición de parte del vecindario de Riberas de Loiola a los alojamientos dotacionales proyectados entra en una nueva etapa: la asociación vecinal prepara una campaña reforzada de movilización y llevará sus reclamaciones el próximo 9 de junio ante la comisión de vivienda del Gobierno Vasco.
Las reivindicaciones vecinales mantienen buena parte de los argumentos defendidos durante los últimos meses: críticas a la falta de participación, dudas sobre el modelo de alojamientos proyectado y la reclamación de completar primero los equipamientos y servicios pendientes del barrio.
Los vecinos temen que ocupar las parcelas disponibles con nuevos desarrollos residenciales antes de completar dotaciones suponga aumentar la dependencia respecto a recursos de otras zonas. Entre las carencias mencionan recursos sanitarios, instalaciones deportivas o equipamientos dirigidos a infancia, juventud y personas mayores.
Mientras preparan su comparecencia institucional, la asociación ha iniciado además una campaña de reparto de carteles contra el proyecto urbanístico. Según explica el colectivo, la demanda de carteles triplicó las previsiones iniciales y la primera tirada se agotó en apenas diez minutos, por lo que prevén una nueva distribución en los próximos días.
Por otro lado el vecindario sigue con atención el anuncio realizado el pasado domingo por el consejero Denis Itxaso sobre futuros cambios en las condiciones de acceso a los alojamientos dotacionales. Concretamente se elevaría el umbral mínimo de ingresos exigido, pasando de los actuales 3.000 euros anuales al equivalente al Salario Mínimo Interprofesional.
El debate gira actualmente en torno a la construcción prevista de 83 alojamientos dotacionales en la rotonda de entrada al barrio y otros 200 junto a la iglesia Iesu, proyectos que la asociación vecinal considera incompatibles con las necesidades actuales de equipamientos y servicios. Más sobre el tema, aquí.





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