Un olmo centenario en Egia se ha convertido estos días en pequeño refugio de vida. En su base, entre raíces y hojas, un ánade azulón ha elegido anidar, dejando imágenes llamativas en pleno entorno urbano. Las fotos difundidas por Parkea Bizirik muestran tanto el nido como los primeros signos de la primavera en el árbol, con brotes nuevos y actividad creciente alrededor. Más allá de lo anecdótico, la escena recuerda el papel que siguen jugando los árboles veteranos como pequeños ecosistemas dentro de la ciudad.


Que bonito ,que los dejen tranquilos.
Pues a ver si se ponen las pilas y reponen los dos árboles talados en la plaza de Gipuzkoa.