Una vecina de Donostia ha recopilado durante los últimos cuatro años más de 300 fotografías para denunciar el uso indebido de los bidegorris de la ciudad.
Ciclista habitual, ha documentado de forma continuada la presencia de peatones, corredores, perros sueltos, carritos de bebé e incluso vehículos invadiendo los carriles bici.
Tras años trasladando sus quejas al Ayuntamiento, la donostiarra ha decidido dar un paso más y tiene intención de acudir al Ararteko para solicitar que se analice esta situación. Su objetivo es que se adopten medidas que mejoren la seguridad y el respeto a los carriles bici.
«He escrito en muchas ocasiones al Ayuntamiento y solo responden con frases correctas, pero a diario se observa a ancianos, bebés, perros sueltos, corredores, coches, furgonetas e incluso vehículos que entran al carril bici para adelantar a otro coche», explica.
La vecina sostiene que la falta de vigilancia y de campañas de concienciación ha provocado que «los bidegorris se hayan convertido en zonas de esparcimiento públicas», lo que, en su opinión, perjudica a quienes utilizan la bicicleta o el patinete como medio de transporte. «Literalmente, nos echan del carril», lamenta.
Además de un mayor control por parte de la Policía Municipal, reclama campañas de sensibilización sobre el uso correcto de estas infraestructuras. «Queremos una ciudad sostenible, pero en Donostia las bicis o los patinetes están criminalizados«, afirma.
La autora de las fotografías, algunas de las cuales se ven a continuación, confía en que éstas sirvan para abrir el debate sobre la convivencia entre peatones, ciclistas y el resto de usuarios de la vía pública.










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