San Sebastián, 19 may (EFE).- La pulsera del sistema de vigilancia telemática que el principal acusado de la muerte de Lukas Aguirre portaba por un asunto de violencia de género le ubica en distintos puntos del lugar del crimen, la plaza Okendo de Donostia, cuando sucedieron los hechos.
Así se desprende de la declaración de un técnico del sistema ‘Cometa’ que este martes ha corroborado los informes de geolocalización que permitieron a los investigadores reconstruir los movimientos de este joven desde la madrugada del 25 de diciembre de 2022, cuando se inició el altercado que concluyó con el acuchillamiento de Aguirre, hasta que horas más tarde se entregó en la comisaría de la Ertzaintza de San Sebastián acompañado por su madre.
La Fiscalía pide 22 años de cárcel para este varón, al igual que para un segundo joven al que considera cooperador necesario por haberle prestado la navaja con la que presuntamente cometió el crimen, mientras que reclama tres años de prisión para la mujer que les acompañaba, a la que imputa como supuesta encubridora.
Navidad de 2022
Los hechos sucedieron el día de Navidad de 2022, a la salida de una céntrica discoteca donostiarra en cuyo exterior se produjo un altercado sobre las 6.15 horas durante el que Lukas Aguirre, de 24 años, recibió dos heridas de arma blanca, una en el tórax y otra en el cuello, y murió desangrado en el lugar.
En la jornada del juicio con jurado celebrada este martes en la Audiencia de Gipuzkoa, la declaración del técnico del sistema ‘Cometa’ ha centrado el interés de la sesión, después de que el pasado viernes la madre del principal acusado revelara que la pulsera telemática que portaba su hijo respondía a un problema de violencia de género que había tenido tiempo atrás con una mujer.
Este técnico, que ha declarado a través de videoconferencia, ha corroborado la fiabilidad de este sistema de geolocalización por GPS y ha situado su margen de error en entre tres y cinco metros.
Ha ratificado además que la pulsera que llevaba el acusado no presentaba ninguna anomalía, que el dispositivo funcionaba con normalidad y que las posiciones del inculpado facilitadas por la pulsera aquella jornada son correctas.
El experto ha descrito también el funcionamiento de este sistema, que envía diferentes pulsos vía satélite cada cortos espacios de tiempo, lo que permite ubicar las coordenadas de la persona, así como sus trayectos, que se pueden trasladar a un mapa con un aplicación informática como luego hicieron los investigadores de este caso para visualizar los recorridos realizados por el acusado.
Antes de la declaración de este técnico, han comparecido ante el tribunal dos especialistas en armas de la Ertzaintza, quienes han confirmado que la forma del filo de la navaja supuestamente utilizada en el crimen, de ‘tipo mariposa’ y diez centímetros de hoja, facilita la penetración por su forma que se estrecha hacia la punta.
Cortes en la cazadora
Estos agentes, que también examinaron la cazadora que vestía la víctima aquel día, han identificado asimismo varios cortes en esta prenda, uno de ellos junto a la axila izquierda que se corresponde con un punzada de morfología similar a la citada navaja, y otros que se corresponden con cortes curvilíneos, muy limpios, realizados al parecer con un filo liso.
También han comparecido este martes los expertos que examinaron las zapatillas que habrían llevado aquel día los acusados, quienes según las acusaciones se intercambiaron una deportiva después de que el principal imputado perdiera en el altercado una de las suyas, que fue encontrada más tarde por la Ertzaintza junto a un jardín cercano.
Estos agentes tampoco han podido confirmar ni descartar que esta zapatilla extraviada, de color negro, fuera pareja de la otra, propiedad del encausado.
El juicio continuará este miércoles con la declaración de dos detectives privados y varios peritos expertos en análisis genéticos.





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