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Curso político

Urkullu advierte de que vienen un otoño y un invierno «muy complicados»

El primer Consejo del Gobierno Vasco se ha celebrado en el Palacio Miramar de San Sebastián

Inicio del ejercicio político, hoy, en el Palacio Miramar. Foto: Gobierno vasco

(EFE). El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha evitado este martes «mensajes catastrofistas» aunque ha advertido de que se espera un otoño y un invierno «muy complicados» y ha reconocido que la «preocupación» ahora es mantener los niveles en las prestaciones públicas para lo que ha defendido una «cogobernanza multinivel y efectiva».

Urkullu ha presidido el primer Consejo del Gobierno Vasco tras el parón del verano que, como es habitual, se ha celebrado en el Palacio Miramar de San Sebastián y en el que ha remarcado que las prioridades para lo que queda de legislatura se sitúan en la crisis energética, los presupuestos para 2023 y el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika, una materia en la que «no hay avances significativos», ha dicho.

El nuevo curso político, el del ecuador de la legislatura, comienza con un «alto nivel de incertidumbre», ha señalado Urkullu al inicio de su intervención ante los medios de comunicación.

Los dos primeros años han estado «marcados» por la pandemia aunque «hoy la situación es mejor» y, «sin solución de continuidad, la segunda lo estará por las repercusiones de la invasión rusa a Ucrania», una crisis que ha disparado la inflación a 10 % y que ha provocado la puesta en marcha de medidas de contingencia en toda Europa, ha remarcado.

Urkullu ha considerado que el País Vasco afronta la situación «sobre bases sólidas» entre las que ha destacado una tasa de paro del 8,5 % y un crecimiento económico del 4,3 % en el segundo trimestre de 2022.

«Aunque hay síntomas de desaceleración», el Ejecutivo vasco mantiene una previsión de crecimiento del 4 %, ha recordado.

Una de las prioridades para el próximo curso político es afrontar la crisis energética, un campo en el que Euskadi ha «adelantado» un «plan de contingencia» que ha sido valorado por la vicepresidenta Teresa Ribera como «robusto», ha indicado Urkullu.

Ha remarcado que el plan en el que siguen trabajando ha contado con las aportaciones de diputaciones, clústeres industriales y Confebask y será enviado «mañana» al Ministerio de Transición Energética.

El documento «atiende» las directrices europeas y estatales y contará con «medidas adicionales que estarán adaptadas a la propia realidad económica e industrial» de Euskadi, ha señalado.

Sobre la evolución económica, ha resaltado que no quiere «enviar mensajes catastrofistas» aunque ha insistido en que habrá que mantener cada día «una vigilancia puntual» de la situación porque «no se pueden perder de vista las tensiones que surgen» en el panorama mundial.

Ha aludido a la posición de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, sobre la intervención del mercado energético, y del canciller de Alemania, Olaf Scholz, sobre Europa y ha apelado a la necesidad de hacer una «reflexión compartida por parte de todos los integrantes de la UE».

Preguntado por la imposición de impuestos a las empresas energéticas y las declaraciones del consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, en las que aseguraba que esta posibilidad iba contra la actividad empresarial, Urkullu ha señalado que estas palabras «no extrañan» porque están dirigidas «a defender los intereses de la compañía» que dirige.

«Ninguna empresa, sea grande o pequeña, está a favor de que le suban los impuestos», ha indicado el lehendakari, quien ha indicado que «la reflexión que debe de hacerse» es la disposición a mantener unos «servicios públicos de calidad».

La «preocupación» del Gobierno Vasco es mantener los niveles de bienestar social y hacerlo «con unas cargas fiscales que garanticen la sostenibilidad de los servicios» mediante un sistema que genere «estabilidad y confianza», algo que «solo se puede conseguir con visión a largo plazo y desde el diálogo con las empresas afectadas».

Urkullu ha subrayado que las previsiones de recaudación en el País Vasco «son positivas» y ha incidido en que existe una «gran oportunidad» para el acuerdo de cara a los presupuestos vascos para 2023 cuyos objetivos serán reforzar los servicios esenciales, especialmente Salud, Educación y Protección Social, impulsar el empleo y aumentar la inversión en investigación.


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