Parkea Bizirik “Kukulunbera” ha celebrado la cría de una pareja de cárabos en Errenteria, en una caja nido situada en un bosquete junto a una regata. Según explica el colectivo, en ese espacio viven y descansan durante todo el año los dos ejemplares adultos, que también realizan allí la puesta al llegar la primavera.
En una inspección realizada el 20 de febrero de 2026, la pareja ya tenía dos huevos que había comenzado a incubar. Posteriormente, el 5 de abril, se comprobó que dos pollos “bien alimentados” descansaban juntos en el interior de la caja nido.
El colectivo describe también el ambiente que rodeaba la escena durante una breve grabación: cantaba el txantxangorri y graznaba un grupo de arrendajos. Según Parkea Bizirik, los arrendajos “fantasean con hacer a las crías de los cárabos lo que hacen reiteradamente con las crías volanderas de los mirlos”, aunque advierte de que entrar en la caja supondría exponerse “a las garras y al pico” de los adultos.
“Demasiado peligro para tanta inquina”, resume el texto, que subraya el papel de los cárabos como depredadores nocturnos. “Son más mortíferos de noche quienes no escandalizan durante el día”, añade.
La caja nido aparece descrita como una suerte de “morgue”, donde se acumulan restos de ratones de campo, topos y pequeños pájaros destinados a alimentar a los pollos recién nacidos. “Es el vuelco de energía de un cuerpo a otro”, señala el colectivo.





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