La nueva cárcel de Gipuzkoa, ubicada en Zubieta, ha sido inaugurada este lunes con una reivindicación del modelo penitenciario vasco basado en la reinserción, el humanismo y la integración social.
Durante el acto, el lehendakari, Imanol Pradales, ha defendido que «el objetivo no es ver sufrir a la persona presa, sino prepararla para la integración y convivencia en la comunidad», en una jornada que también ha servido para recordar a los trabajadores de Martutene asesinados por ETA y visualizar el cierre de la histórica prisión donostiarra.
Pradales ha asegurado que el modelo penitenciario vasco debe regirse por «principios irrenunciables como son el humanismo, la integración y la reinserción», aunque ha precisado que ello no supone caer en «el buenismo ni la ingenuidad». Según ha señalado, es necesario huir de los discursos de odio, revancha y estigmatización porque no contribuyen a prevenir la reincidencia ni a favorecer la cohesión social.
El acto de inauguración ha contado también con la presencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José. Los tres han coincidido en destacar la función de reinserción que debe desempeñar el nuevo centro penitenciario.
Grande-Marlaska ha recordado que la antigua prisión de Martutene, construida en 1948, nació con el objetivo de garantizar la custodia de las personas condenadas, mientras que el nuevo centro responde al mandato constitucional de orientar las penas hacia la reeducación y la reinserción social. El ministro ha destacado además el traspaso de las competencias penitenciarias al Gobierno Vasco en 2021 como un hito para la gestión de este modelo.
Antes de los discursos se ha instalado en el nuevo centro una placa trasladada desde Martutene en recuerdo de los tres trabajadores de la prisión asesinados por ETA: Ángel Jesús Mota Iglesias, José Ramón Domínguez Burillo y Francisco Gómez Elósegui. Al acto han asistido familiares y allegados de las víctimas.
La consejera María Jesús San José ha afirmado que la apertura de Zubieta supone «un paso decisivo en el compromiso de Euskadi con un modelo penitenciario propio, responsable y profundamente humano». A su juicio, la inauguración marca «el presente y el futuro de la política penitenciaria vasca».
El nuevo centro sustituirá a Martutene, cuyos internos comenzarán a ser trasladados en los próximos días. Está previsto que 230 personas reclusas sean conducidas a Zubieta en una sola jornada, mientras que entre 40 y 50 internos en tercer grado acudirán por sus propios medios. El cierre de la prisión donostiarra está fijado para el próximo 24 de junio.
Pradales ha destacado además que la clausura de Martutene permitirá abrir una nueva etapa para la ciudad y se ha mostrado confiado en que los terrenos de la antigua cárcel puedan destinarse a la construcción de unas 400 viviendas protegidas vinculadas al desarrollo de Txomin Enea.
Coincidiendo con la inauguración, miembros de la plantilla penitenciaria se han concentrado a las puertas del nuevo centro convocados por ELA. El sindicato ha denunciado que Zubieta «asume las graves carencias del modelo penitenciario español» y ha criticado que, cinco años después de la transferencia de prisiones, el Gobierno Vasco no haya desarrollado un modelo propio diferenciado. Fotos de las instalaciones, aquí.





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