La plataforma Bizilagunekin ha presentado el documento Etxeak bizitzeko, un informe que reúne una batería de propuestas para hacer frente a la emergencia habitacional y a los efectos de la turistificación en Donostia. El colectivo sostiene que la vivienda no debe ser tratada «prioritariamente como activo económico o instrumento de inversión, sino como un derecho social efectivo» y reclama políticas públicas «más valientes» para revertir la situación.
El informe analiza conjuntamente la evolución del turismo y las dificultades de acceso a la vivienda en la capital guipuzcoana. Según recuerda la plataforma, entre 2015 y 2025 las entradas hoteleras crecieron más de un 76%, mientras que las de visitantes extranjeros aumentaron más de un 120%, consolidando un modelo turístico «cada vez más elitizado» y cada vez menos estacional.
Bizilagunekin vincula esta evolución con el encarecimiento de la vivienda y con la pérdida de peso de su función residencial. El documento recuerda que Donostia cuenta con más de 15.500 viviendas que no son residencia principal, un 16,4% del parque total, y considera que el problema responde a un «modelo estructural que debilita la función residencial de la vivienda».
La plataforma defiende que la declaración de Donostia como zona de mercado residencial tensionado supuso el reconocimiento institucional de una crisis «largamente acumulada» y considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora. Por ello reclama «una reorganización de los usos del suelo urbano y del parque de vivienda que sitúe el interés general por encima de la rentabilidad económica».
Entre las propuestas más destacadas figura la paralización inmediata de nuevas licencias para hoteles y otros alojamientos turísticos en todo el municipio, sin excepciones. Además plantea eliminar el actual sistema de zonificación, revisar las licencias vigentes, impedir nuevos hoteles en edificios residenciales y favorecer la reconversión de estos inmuebles hacia vivienda asequible o usos vinculados a necesidades sociales.
Respecto a los pisos turísticos, Bizilagunekin sostiene que en una ciudad con emergencia habitacional «utilizar viviendas residenciales como alojamiento turístico de corta estancia constituye un uso socialmente regresivo». Por ello propone avanzar hacia la desaparición de esta modalidad mediante la prohibición permanente de nuevas licencias y la conversión de las actuales en autorizaciones temporales y no renovables. También plantea impedir que una misma persona o empresa explote más de una vivienda turística y reforzar la inspección municipal contra la oferta ilegal.
El documento también pone el foco en las viviendas vacías, las segundas residencias, los alquileres temporales y las viviendas de uso esporádico. Entre otras medidas, propone crear un registro municipal obligatorio y aplicar una fiscalidad progresiva para penalizar los usos alejados de la residencia habitual. Asimismo plantea fijar límites cuantitativos a las segundas residencias, especialmente en los barrios sometidos a una mayor presión turística y residencial.
Para Bizilagunekin, el objetivo de estas medidas no es únicamente corregir algunos efectos del turismo, sino replantear el modelo de ciudad. «Las viviendas deben servir prioritariamente para vivir» y los usos «turísticos, especulativos o infrautilizados» deben limitarse y, cuando sea necesario, revertirse, concluye el documento. «Informe completo: https://bizilagunekin.eus/es/etxeak-bizitzeko/»





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