Unako Potzua. El mágico lago de la montaña
Este rincón se esconde al abrigo de las grandes cimas calizas de la sierra de Aralar, guardando celosamente viejas creencias y leyendas vinculadas a las aguas
Este rincón se esconde al abrigo de las grandes cimas calizas de la sierra de Aralar, guardando celosamente viejas creencias y leyendas vinculadas a las aguas
Las viejas botas del caminante se internaron en la hojarasca, fundiéndose con el robledal, cada paso era un regalo
En el bello pueblecito de Arano, es la única localidad navarra, junto con la torre de la iglesia de Zugarramurdi, desde la que se ve el mar Cantábrico, esa hechicera porción de Océano Atlántico. Es el punto de partida para comenzar el pausado caminar, en el que descubriremos uno de los parajes más bellos de nuestras montañas
También conocida como Sagastarri, Sarastarri o Sahastarri, eleva sus 995 metros de altitud en la zona occidental de la sierra de Aralar
Su propio nombre ya nos habla de su peculiaridad, cercana a lo sagrado, Arimegorta, se podría traducir como “sel de las ánimas”
Hay montañas que, por la presencia de otras mayores, pasan desapercibidas a los caminares de quienes aciertan a pasar por allí. Montañas que parecen querer guardar para sí sus telúricos secretos, sus encantos de piedra y praderas, su misterio insondable.
Volvemos a buscar viejos mitos, viejas leyendas y cuentos narrados durante milenios al calor del fuego del hogar en las largas noches de invierno
La ruta que hoy les propongo seguirá estas huellas míticas, desde el valle ascenderemos hasta las indomables alturas de la sierra de Urbasa
La mullida hojarasca acariciaba sus pies, podía sentir la vitalizante humedad otoñal, traspasando su calzado de cuero curtido. En el
Nuestra ruta comienza en el alto de Iturutz, que se sitúa en las afueras de la localidad gipuzkoana de Elgeta, justo donde un desvío nos dirige hacia el barrio de Angiozar
Un hermoso paseo nos permitirá disfrutar de este paisaje sin igual, una ruta en la que poder sumergirnos en la magia de las huellas que dejaron nuestros antepasados por estas montañas
“La leña de haya crepitaba al calor de la lumbre de la chimenea, un dulce aroma a fuego, a calidez,
Quiero aportar mi pequeño granito de arena en forma de estas líneas, para que las podáis compartir con quienes vosotros
El viejo templo, se acurrucaba al arrullo milenario de la montaña, la vieja ermita guardaba celosamente su historia, tejida a
Las brumas, fieles amantes de los hayedos, acarician el bosque con dulzura, aferrándose tercamente a los árboles. Esas brumas le
Amanecía quedamente, tonos naranjas, ocres y rojizos pintaban el horizonte con una sublime paleta de colores, envidia del mejor de
Poquito a poquito, las dulces y amables cimas herbosas de nuestro Pirineo, ese Pirineo hechizante, van dejando paso a cumbres
El anciano llegó con paso tranquilo, caminando despacio, no había prisa, nada tiene prisa en la naturaleza, y él, conocía
Despacito, cada gota de agua, cae lentamente desde la mágica estalactita, hasta llegar a la pila de piedra que las
Imaginemos un bucólico valle de mil y un tonos de ocres en el otoño, cuando las nieves comienzan a susurrarnos,