por Aitor Ventureira
Ilustración: Lola Gómez Redondo
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Por los senderos de Basajaun es un blog de Donostitik.com

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30 Dic.19

Amanecía quedamente, tonos naranjas, ocres y rojizos pintaban el horizonte con una sublime paleta de colores, envidia del mejor de los viejos maestros holandeses, el sol acariciaba pausadamente el océano, sin prisa, nada tiene prisa en la naturaleza, todo sucede cuando tiene que suceder. Las formas de la noche iban adquiriendo texturas y colores reconocibles, la luz del día ganaba terreno a la noche, era el momento en que los genios nocturnos se refugian en sus guaridas. Desde nuestro “hotelito nómada de millones de estrellas”, nos dejábamos mecer por el susurro telúrico de la mar, sucumbiendo a su olor inconfundible, embriagador, único, que llegaba hasta nosotros, al son de la atávica banda sonora de las mareas que persiguen eternamente a la luna.

Nuestros pasos errantes de salitre y hojarasca, nos habían traído hasta este mágico rinconcito de la costa de los vascos, allá donde se funden en un milenario abrazo la mar y la montaña. Estábamos en el extremo oriental de la ría de Urdaibai, en la preciosa playa de Laga, que se acurruca al abrigo del imponente cabo de Ogoño. Esta playa es uno de esos lugares que guardo al calorcito de mi corazón en lo más profundo de mi alma. Aquí he vivido dulces momentos con aquellos a los que adoro, hemos vivido olas, amaneceres, noches bajo cielos estrellados, juegos, risas, felicidad, amor y libertad.

El promontorio de Ogoño, se elevaba sobre nuestras cabezas, como un faro emergiendo en la tormenta, retador, atractivo inevitablemente magnético. El sabe de tempestades y vientos del noroeste, del calor revitalizante de los atardeceres de verano, y de la bruma, fiel compañera de secretos e introspecciones. Sabe de la furia sobrecogedora del Cantábrico, de la serenidad hipnótica de la mar calma, sabe de la esencia y de la fuerza inabarcable de nuestra pequeña porción de Océano. Y hoy, nosotros, intentaremos que esta mágica montaña comparta, siquiera un ápice, de toda su sabiduría ancestral, intentaremos fundirnos en un abrazo con su esencia y con la energía sublime del Atlántico.

Nuestra vieja mitología, no podía obviar la magia de este paraje y ubicó allí viejas leyendas de lamias, esos genios que, con cuerpo de bella mujer con pies de ave, acicalan sus cabellos al arrullo de ríos y mares, con un peine de oro. Las lamias son la herencia directa de los viejos cultos a las aguas de los pueblos arcaicos europeos, cultos que fueron adquiriendo forma humana para dar lugar a estas hadas de las aguas. Son múltiples los cuentos que a lo largo de nuestra tierra hablan de estos genios, como el que se desarrolla en estos parajes, y que recogió don José Miguel de Barandiarán:

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En los paredones de Ogoño, se esconde una cueva llamada Lexia, donde habitaban unos genios que en esta región son conocidos como Lamiñaku. Cuentan que en una ocasión, una Lamiñaku entró en una casa del cercano pueblo de Elantxobe, cuando sus moradores no se hallaban dentro. En una cuna había un bebe, y el numen se puso a mecerlo, al regresar los dueños de la casa y ver a la Lamiñaku con la criatura, se asustaron y azotaron al genio para sacarlo de la casa. Ella, comenzó a gritar llamando a sus compañeras, quienes la contestaron:

  • ¿Quién te ha hecho, quién te ha hecho?
  • Niri, miri, nau-yo misma a mi misma-
  • Si tú te lo has hecho, arréglate tú.”

Nuestra ruta de hoy partirá y concluirá en la bella playa de Laga, y que nos llevará a conocer estos parajes mágicos, sublimes, imponentes.

Comenzamos nuestro caminar en la misma playa, ascendemos hasta la carretera BI-3234, que une las localidades de Ibarrangelu con el arenal, paralelo a la vía, tenemos un camino verde protegido con una guarda carril. Caminamos por él aproximadamente un kilómetro y medio, hasta alcanzar el núcleo de caseríos que forman el barrio Baztarri, a nuestra izquierda. En la barriada topamos con un cruce donde optamos por continuar por nuestra izquierda, siguiendo una pista asfaltada que asciende tras varias curvas hasta el cementerio de la localidad de Elantxobe. Una vez en el campo santo, junto a su puerta de acceso, una señal nos indica la dirección a seguir por una pista asfaltada. Caminamos por el carretil entre caseríos, hasta llegar a un camino perfectamente balizado. Vamos ascendiendo poco a poco disfrutando de las extraordinarias vistas que nos regala la ruta, de la belleza indescriptible de la costa fundiéndose con nuestras mágicas montañas. El sendero se interna en el bosque y llegamos hasta una calera junto a la que unas mesas nos invitan a descansar y disfrutar de esta joya etnográfica. Continuamos caminando hasta llegar a un cruce en el que tomamos a nuestra derecha, nos vamos internando en un precioso encinar cantábrico, autentico tesoro, que no abandonaremos, prácticamente hasta la cima. Acariciados por la magia sagrada, nos dejamos guiar por las marcas amarillas y blancas de las rocas calizas que nos dirigen hasta la cumbre de Ogoño también conocida como Atxurkulu, de 308 metros de altitud. Las vistas son impresionantes, la costa se recorta quebrada por nuestro litoral, la playa de Laga llama constantemente nuestra atención, las montañas como telón de fondo, un mundo mágico y hermoso que da pena abandonar.

Retornamos hasta el cruce en que hemos tomado a la derecha, para continuar nuestro paseo visitando la cota de Talaia, que cae a pico sobre la playa de Laga, creando unos salvajes y sobrecogedores acantilados. Desde el cruce nos dirigimos a nuestra izquierda siguiendo el camino y perdemos un poco de altura para llegar a un collado que separa las cimas de Ogoño y Talaia. La senda nos lleva por terreno rocoso, extremando las precauciones, a la cima de Talaia, de 276 metros de altitud. La pequeña cota rocosa es realmente vertiginosa, sus vistas igualmente de vertiginosas, Laga, Izaro, el inicio de la ría de Urdaibai y un sinfín de calas, montañas, valles, que se extienden directamente bajo nuestras botas. Parece que este punto se empleo como lugar de avistamiento de ballenas, lo que podría explicar su nombre, que podría derivar de Atalaia.

Descendemos hasta un poco antes del calero para girar a nuestra derecha, pronto llegamos a un cartel informativo destinado a los escaladores que juegan con el vacío en los impresionantes farallones de Ogoño. Seguimos hacia la derecha siguiendo el balizamiento de marcas amarillas y blancas, hasta dos caseríos llamados Leunbe. Desde aquí tan solo resta descender por una senda balizada, con precaución pues la pendiente es pronunciada, en tramos cuerdas o cadenas ayudan al descenso. Alcanzamos de esta forma una casa que se ubica en la parte oriental de la playa de Laga, donde concluye la ruta.

Es momento de fundirnos de nuevo con la mar, de dejar que las sinuosas olas acaricien nuestros pies, mientras contemplamos la belleza del cabo de Ogoño, sus bellos acantilados nos susurran que hemos estado allá arriba, disfrutando de su magia, de su energía profunda y telúrica, de la compañía de las lamias, del abismo, de la belleza, de la libertad pura y salvaje.


09 Dic.19

Poquito a poquito, las dulces y amables cimas herbosas de nuestro Pirineo, ese Pirineo hechizante, van dejando paso a cumbres cada vez más elevadas, más abruptas, dominadoras desde sus magnéticas alturas de valles intrincados, hoy casi olvidados. Las cimas van adquiriendo la embriagadora atracción de la altitud, las alfombras de verde inmaculado van cediendo ante […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
04 Nov.19

El anciano llegó con paso tranquilo, caminando despacio, no había prisa, nada tiene prisa en la naturaleza, y él, conocía muy bien, vaya si la conocía, la naturaleza. Dejó en el suelo alfombrado de hojarasca, la bolsa de cuero de ciervo decorada con antiguos símbolos solares, y se recostó sobre el impresionante castaño que destacaba […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
07 Oct.19

Despacito, cada gota de agua, cae lentamente desde la mágica estalactita, hasta llegar a la pila de piedra que las recoge, en la entrada de la cueva, siguiendo un compás misterioso e inmutable desde lo más profundo de los tiempos, ajenas todas ellas, a los vaivenes del mundo que se abre ahí fuera. Ninguna de […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
10 Jul.19

Imaginemos un bucólico valle de mil y un tonos de ocres en el otoño, cuando las nieves comienzan a susurrarnos, quedamente, que se aproxima el invierno. Imaginemos un bucólico valle, donde se funden impresionantes robledales, campos de cereal, o encinares mágicos, bosques y tierras de labranza, unidos eternamente. Imaginemos un valle donde sus recias casonas […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
21 May.19

Nuestras viejas botas, acarician pausadamente la vereda, que se introduce en la profundidad del bosque, bajo la sublime cúpula de verdes etéreos, eléctricos, casi trasparentes, de las primeras hojas de la primavera. El sol se cuela dulcemente entre la niebla, danzando su ancestral danza telúrica, mientras una suave brisa de la montaña acaricia nuestras cabezas, […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
29 Abr.19

Cuentan las viejas historias de nuestra mitología, que, en la localidad navarra de Goñi, ubicada en el valle homónimo, vivía un caballero llamado don Teodosio de Goñi. Debió partir a las cruzadas, y a su regreso, en las afueras de la aldea, un mendigo, que no era otro sino el diablo disfrazado, le mintió diciéndole […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
03 Abr.19

El caminante contemplaba las profundas gargantas que se abrían ante sus ojos, plenos de belleza y sorpresa. Sentado en aquel remanso, dejaba que las gélidas aguas de los glaciares acariciaran suavemente sus pies descalzos. Junto a él, sus viejas y gastadas botas, descansaban también, botas de hojarasca y collados abiertos, de rocas calizas de las […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
28 Feb.19

Una peculiar estampida toma al asalto las calles de la localidad navarra de Altsasua en la tarde del martes de carnaval. Una estampida impresionante, quizás un tanto aterradora, telúrica, fantasmagórica, arcaica, totémica, que hunde sus raíces en lo más profundo de la vieja cultura de las montañas. Bajo la atenta mirada de las mágicas sierras […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
05 Feb.19

Hay montañas que guardamos en un rinconcito privilegiado de nuestro corazón, allí donde más calorcito hace. Montañas que nos han hecho lo que somos, que nos han formado de alguna misteriosa manera, como montañeros y como personas. Sé que es algo profundamente subjetivo, un tanto inexplicable, pero bueno, a veces lo que no tiene una […]


Ilustración: Lola Gómez Redondo
08 Ene.19

¿Qué les parecería caminar, dejándonos guiar por un mapa dibujado hace más de 13.000 años? Caminar siguiendo los trazos plasmados en un canto rodado, por alguien que habito en estas tierras en los inicios de la historia. Sugerente, ¿verdad? Les propongo una ruta especial, casi un juego, un juego de sensaciones, un juego en el […]